Si viajáramos a la época prehistórica, podríamos decir que los “domos”, en ese tiempo, ya existían. En ese entonces, eran estructuras construidas en base a un esqueleto ortogonal de palos curvados en forma de arcos, o bien listones dispuestos radialmente formando cúpulas. Este entramado era revestido por pieles de animales o fibras naturales. Aquella rústica edificación, al parecer sin otras pretensiones más que ser un refugio, comienza a dar origen a lo que actualmente conocemos como estructuras geodésicas –soportadas por vigas o pilares- y presostáticas –sostenidas únicamente por aire-.

