Por Javiera Moraga
Un grupo de arquitectos e ingenieros jóvenes de la Universidad Federico Santa María nos muestra que disfrutar la vida en pequeñas y grandes cápsulas es posible. Incluso, sin necesidad de ir al espacio.
Literalmente este es un negocio de aire. De aire e ingenio. Se trata de estructuras inflables móviles conocidas como aerodomos. ¿Cuál es el secreto? La estructura es soportada por aire, por lo tanto, es más barata, más fácil de instalar y, claramente, más novedosa. El proyecto nació en 2003, luego de que un grupo de ingenieros al alero del 3IE, el centro de innovación de la Universidad Federico Santa María, logró ver la luz tras de un extenso proceso de investigación. “Descubrimos que el mercado chileno trabajaba estructuras geodésicas, es decir, con soporte metálico, no con cubiertas presostáticas, que son soportadas por aire”, dice Juan Pablo Cerda, arquitecto de la Universidad Federico Santa María, y uno de los socios de Aerodomo, como se conoce comercialmente a la compañía.







