Por Javiera Moraga
Un grupo de arquitectos e ingenieros jóvenes de la Universidad Federico Santa MarÃa nos muestra que disfrutar la vida en pequeñas y grandes cápsulas es posible. Incluso, sin necesidad de ir al espacio.
Literalmente este es un negocio de aire. De aire e ingenio. Se trata de estructuras inflables móviles conocidas como aerodomos. ¿Cuál es el secreto? La estructura es soportada por aire, por lo tanto, es más barata, más fácil de instalar y, claramente, más novedosa. El proyecto nació en 2003, luego de que un grupo de ingenieros al alero del 3IE, el centro de innovación de la Universidad Federico Santa MarÃa, logró ver la luz tras de un extenso proceso de investigación. “Descubrimos que el mercado chileno trabajaba estructuras geodésicas, es decir, con soporte metálico, no con cubiertas presostáticas, que son soportadas por aire”, dice Juan Pablo Cerda, arquitecto de la Universidad Federico Santa MarÃa, y uno de los socios de Aerodomo, como se conoce comercialmente a la compañÃa.
La inversión inicial fue pequeña: sólo 86 millones de pesos. Pero en poco tiempo ya se habÃan tomado el mercado. ¿Por qué? Porque lograron satisfacer una necesidad: domos para diversas industrias. Entre ellas, la de construcción, bodegaje, eventos, agricultura y piscina. “Me gusta destacar un proyecto que nos tiene sumamente orgullosos”, dice VÃctor Aguilera, otro de los socios. Se refiere al domo que realizaron para el Club de Lectores de El Mercurio, en la explanada oriente de Casa Piedra. “En esa oportunidad, el aerodomo que montamos tenÃa una superficie de 960 metros cuadrados. Contaba con luz natural, acceso peatonal de alta frecuencia de tránsito y puerta giratoria. En el lugar disfrutaron 1.700 personas”, recuerda Aguilera.
Sin embargo, el producto estrella de esta compañÃa son las “cápsulas” para piscina. El concepto es ideal para la época de invierno, ya que a través de la instalación de una cúpula flexible y móvil, que climatiza el interior, es posible usar la piscina en cualquier estación del año. Además, esta estructura no requiere ningún armazón metálico porque sólo se sostiene mediante aire. En términos más ingenieriles, las cúpulas están fabricadas con una membrana impermeable altamente resistente, que protege de caÃdas y accidente, y además actúa como filtro de los rayos UV. Y es antiinflamable. “Gracias a esta membrana, hay un confort térmico, que ayuda a controlar la emisión de las partÃculas, temperatura y gases. Esta estructura también permite mantener una circulación constante de aire fresco dentro de la infraestructura, que se traduce en tener ambientes muy frÃos en verano, o muy cálidos en invierno”, cuenta Juan Pablo Cerda. Además, las cubiertas son de fácil instalación, ya que están confeccionadas en un ciento por ciento de tela de PVC cristal, y adquiere su forma al ser inflada por un equipo de aire acondicionado que funciona al interior de la instalación, y la temperatura se puede regular mediante un control remoto.
Según el tamaño de la piscina, el aerodomo puede costar entre 1 millón a 3,7 millones de pesos. En este ámbito, se trata de un concepto totalmente innovador, ya que lo que existÃa hasta hoy en Chile para climatizar una piscina era simplemente techarla de la manera tradicional, o como producto alternativo estaban las lonas cobertoras a ras de agua, que sólo permitÃan proteger la piscina cuando no está en uso.
De acuerdo a estudios, las cubiertas tienen una duración de entre seis y nueve años. Y es la única manera de aprovechar la piscina los 365 dÃas del año.
Pero éste no es el único uso que tienen estos novedosos domos. También estos jóvenes arquitectos e ingenieros ofrecen invernaderos, y sobre todo lo que ellos llaman packing móvil. “Es un aerodomo que se arma o desarma en medio dÃa, y además puede rotar por diferentes partes de un predio agrÃcola, según las necesidades. El objetivo es proteger la fruta durante el proceso de embalaje”, dice Aguilera. Sucede que al entregar condiciones de iluminación y un ambiente óptimo, se genera un microclima, que soluciona el problema de degradación que la fruta sufre en este proceso: pérdida de color, sabor, textura y tersidad. Lo que termina en que la fruta se deprecie en su valor de mercado. “Este producto tiene un costo marginal en comparación con las alternativas de packing fijo. Y son cubiertas que cumplen con la caracterÃstica de desafiar los lugares más extremos”, dice Juan Pablo Cerda.
La ventaja, además, de estas cubiertas, es que pueden ser utilizadas como infraestructura industrial de calidad para faenas, operaciones temporales y almacenamiento, entre otras, con un costo mucho menor que una instalación tradicional.
Si de números se trata, la inversión para los aerodomos de gran tamaño, como los que se utilizan para eventos y uso industrial, es entre un cuarto y un tercio del precio que se paga por un galpón convencional; es decir, entre 1,6 UF a 2,2 UF por metro cuadrado, en comparación con costos de entre 4 UF a 7UF por metro cuadrado. “Y cuando hablamos de arriendo los costos de un aerodomo son de aproximadamente un 40% inferiores a otras alternativas”, explica VÃctor Aguilera.
En cuanto a su instalación, un aerodomo de 1.000 metros cuadrados, el tiempo de montaje es de un dÃa y medio, y el desmontaje toma entre uno y dos dÃas. Los domos de piscina, en cambio, demoran sólo dos horas en ser instalados. Su inflado no toma más de diez minutos.
Entre las compañÃas que han desarrollado proyectos con Aerodomo está el Rally Dakar realizado en Chile, el centro turÃstico Mantagua, invernaderos de alta rentabilidad para la Escuela de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Viña del Mar, el fundo Lagunillas en San Antonio y el fundo El Bellotal.
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